El documento discute el "segundo pecado" del e-learning, el tecnocentrismo, donde la tecnología está por delante de las personas. Explica que la tecnología solo transmite información pero no genera conocimiento, y que son las personas quienes resuelven problemas, no la tecnología. También identifica fortalezas como la ampliación de horizontes e intercambio de conocimiento, y debilidades como la sobrecarga de información y falta de metodologías pedagógicas para construir conocimiento con tecnología.